@title: Ajedrez
@author: Jorge Luis Borges
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En su grave rincón, los [a]jugadores
rigen las lentas piezas. El [b]tablero
los demora hasta el alba en su [b]severo
ámbito en que se odian dos [a]colores.

Adentro irradian mágicos [a]rigores
las formas: torre homérica, [b]ligero
caballo, armada reina, rey [b]postrero,
oblicuo alfil y peones [a]agresores.

Cuando los jugadores se hayan [c]ido,
cuando el tiempo los haya [c]consumido,
ciertamente no habrá cesado el [d]rito.

En el Oriente se encendió esta [e]guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la [e]Tierra.
Como el otro, este juego es [d]infinito.

Tenue rey, sesgo alfil, [f]encarnizada
reina, torre directa y peón [g]ladino
sobre lo negro y blanco del [g]camino
buscan y libran su batalla [f]armada.

No saben que la mano [f]señalada
del jugador gobierna su [g]destino,
no saben que un rigor [g]adamantino
sujeta su albedrío y su [f]jornada.

También el jugador es [h]prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro [h]tablero
de negras noches y de blancos [i]días.

Dios mueve al jugador, y éste, la [j]pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama [j]empieza
de polvo y tiempo y sueño y [i]agonía?

@title: El enamorado
@author: Jorge Luis Borges

Lunas, marfiles, instrumentos, [a]rosas,
lámparas y la línea de [b]Durero,
las nueve cifras y el cambiante [b]cero,
debo fingir que existen esas [a]cosas.

Debo fingir que en el pasado [c]fueron
Persépolis y Roma y que una [d]arena
sutil midió la suerte de la [d]almena
que los siglos de hierro [c]deshicieron.

Debo fingir las armas y la [e]pira
de la epopeya y los pesados [f]mares
que roen de la tierra los [f]pilares.

Debo fingir que hay otros. Es [e]mentira.
Sólo tú eres. Tú, mi [g]desventura
y mi ventura, inagotable y [g]pura.
